La Atlántida siempre a significado un misterio y una verdad para muchos investigadores, una fabula o cuento para otros. Son muchos los relatos antiguos que describen a una poderosa civilización, que tras haber sido destruida por algun tipo de cataclismo, emigro a otras tierras, fundado varias de las importantes civilizaciones hoy descritas y aun investigadas por la Historia y la Ciencia.
"... Érase una isla de nombre Atlántida, amplia, hermosa y opulenta. Situada frente a los estrechos llamados columnas de Heracles (Estrecho de Gibraltar). La isla era mayor que Libia (la India) y Asia juntas... sus casas tenían tejados de oro, con barcos y ejércitos destinados a invasiones y conquistas... En ella abundaban destellos de fuego (metales preciosos), frutos magníficos, admirables y en cantidad infinita. El dios que la gobernaba era Poseidón, señor de los mares y de las aguas. Todos sus pobladores eran virtuosos hasta que el elemento divino que existía en ellos se desvirtuó por su frecuente mezcla con el elemento mortal. Fue entonces que predominaron los valores humanos. Incapaces de soportar la abundancia, los habitantes se condujeron sin honestidad, y los dioses limpiaron la tierra con las aguas (se hundió bajo el mar).
Esta singular historia ocupa algo más de veinte páginas en dos célebres diálogos del filósofo griego Platón, escritos hacia el año 350 antes de Cristo. A partir de entonces se ha dicho y escrito tanto sobre la Atlántida que el grueso de la comunidad científica se mantiene escéptico y considera que ese lugar es una fantasía concebida por la mente humana. Y es que su existencia se apoya sólo en relatos, mitos y leyendas.
El Libro de los Muertos, nombre dado en general a una amplia colección de textos funerarios de varias épocas y que contienen fórmulas mágicas, himnos y oraciones que, según los antiguos egipcios, guiaban y protegían el alma (Ka) durante su viaje a la región de los muertos (Amenti), relata en el capitulo XVII según Albert Slosman (profesor de Matemáticas y doctor en análisis informáticos e investigador en egiptología y atlantología) que tras la catástrofe ocurrida en la plataforma atlante, un grupo muy grande, dirigido por Usir, Iset y Hor, se dirigieron hacia la que era para ellos "La Tierra de Poniente" o Mogreb. Los nombres de estos principes se transforman en los que hoy se conocen como Osiris, Isis y Horus, los "Primogénitos". En este mismo libro, según los egiptólogos el "mas allá" es el nombre de un país que fue sumergido por la colera de Dios. Ese país se llamaba Aha-Men-Ptah (Amenta para los griegos), que en su traducción exacta quiere decir "primer corazón, o corazón primogénito, de Ptah o Dios único", por otra parte se dice que los sobrevivientes se establecieron en Ath-Ka-Ptah, que significa "Segundo corazón de Ptah" cuya fonetización griega es Egyptos.
Escondidos en las selvas tropicales, los restos de la cultura maya sorprenden por su riqueza. Obligados a luchar contra la naturaleza, estos habitantes de una amplia región mesoamericana poseían un eficaz sistema de escritura y un dominio exacto de la astronomía y de las matemáticas. Conocían y utilizaban el cero desde los primeros siglos de la era cristiana. Como astrónomos, la precisión de sus calendarios causa asombro aun hoy. Por ejemplo, las lunaciones (fases de la Luna llena) fueron estimadas por los mayas en 11. 960 días. Los astrónomos modernos las fijan en 11.959.888 días, lo que equivale a un retraso de 1 día cada 292 años y a un error de menos de 5 minutos por año; es decir, 23 segundos por lunación.
¿Por qué una cultura tan avanzada desapareció de manera repentina? El cese en la construcción de monumentos religiosos y políticos fue la primera señal de la decadencia de los mayas. La población también disminuyó y muchos centros fueron abandonados en corto tiempo (por ejemplo, la de Tikal pasó de cincuenta mil habitantes a unos cinco mil; a fines del siglo IX, la ciudad estaba totalmente desierta).
En las civilizaciones Precolombinas se hace mención a grandes maestros civilizadores o profetas, como Quetzalcoatl entre los Aztecas, Viracocha y Manco Capac" el primer Inca" entre los Incas, Sumé entre los Tupis del Brasil. Dichos maestros eran descritos como dioses Barbados de piel blanca, venidos del Oriente, es decir de donde habría existido el continente atlante. También hay que hacer referencia a la similitud existente entre la Arquitectura de estas culturas Precolombinas con la Arquitectura de la Cultura Egipcia.
Por otra parte en Brasil existe un enorme monolito de color oscuro denominada "Piedra del Ingá". Las inscripciones en esta piedra abarcan toda la superficie (24 m. de Longitud por 3 m. de alto) y los signos fueron tallados mediante la compleja técnica del bajorrelieve, la misma que emplearon los egipcios y los hitaitas (pueblo que vivió en la planicie de Anatolia hoy territorio turco y parte de Siria). Esta escritura presenta mucha semejanza con la hitaita pero no del todo, pudiendo encontrarse semejanza con jeroglíficos egipcios, sumerios y a los del Valle del Indo, y muchos no se encuentran en ninguno de los sistemas citados, llegándose a la conclusión que la escritura de la" Piedra del Ingá" es un sistema pictórico o ideofonográfico, ancestro de los sistemas citados, o sea, una escritura jeroglífica Madre ¿posiblemente Atlante?.
El zodiaco de Dendera, pieza que llegó a París en 1822, tras un complicado viaje de veinte años después de su descubrimiento, y que estuvo olvidada en un profundo sótano muchos años, señala la fecha en que tuvo lugar el cataclismo atlante que, según argumenta Albert Slosman, ocurrió hace 12.000 años, aproximadamente en el año 9792 a.C.
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LA LEMURIA
"Y había Jehová Dios plantado un huerto en el edén al oriente, y puso allí al hombre que había formado". "Mucho se ha discutido sobre el paraíso terrenal. Max Heindel sostiene que ese paraíso terrenal es la luz astral y no quiso darse cuenta de lo que significa la palabra terrenal".
Realmente ese paraíso existió y fue el continente de la Lemuria, situado en el Océano Pacífico. Esa fue la primera tierra seca que hubo en el mundo. La temperatura era extremadamente cálida. "Más subía de la tierra un vapor que regaba toda la faz de la tierra". (Génesis. Cáp..2 Vers. 6)
El intensísimo calor y el vapor de las aguas nublaban la atmósfera y los hombres respiraban por agallas como los peces. "Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó" (Génesis. Cáp. 1 Vers. 27).
Los hombres de la época polar y de la época hiperbórea y principios de la época lemúrica eran hermafroditas, y se reproducían como se reproducen los microbios hermafroditas. En los primeros tiempos de la Lemuria, la especie humana casi no se distinguía de las especies animales; pero a través de 150.000 años de evolución llegaron los lémures a un grado de civilización tan grandiosa, que nosotros los arios estamos todavía muy lejos de alcanzar.
Esa era la edad de oro, esa era la edad de los titanes. Esos fueron los tiempos deliciosos de la Arcadia. Los tiempos en que no existía lo mío ni lo tuyo, porque todo era de todos. Esos fueron los tiempos en que los ríos manaban leche y miel.
La imaginación de los hombres era un espejo inefable donde se reflejaba solemnemente el panorama de los cielos estrellados de Urania. El hombre sabía que su vida era la vida de los dioses, y el que sabía tañer la lira estremecía los ámbitos divinos con sus deliciosas melodías. El artista que manejaba el cincel se inspiraba en la sabiduría eternal y daba a sus delicadas esculturas la terrible majestad de Dios.
¡Oh! la época de los titanes, la época en que los ríos manaban leche y miel.
Los lémures fueron de alta estatura y tenían amplia frente, usaban simbólicas túnicas: blancas por delante, negras por detrás, tuvieron naves voladoras y buques propulsados por la energía atómica, se alumbraban con la energía nuclear, y llegaron a un altísimo grado de cultura.
Esos eran los tiempos de la Arcadia: el hombre sabia escuchar entre las siete vocales de la naturaleza la voz de los dioses, y esas siete vocales: i, e, o, u, a, m, s, resonaban en el cuerpo de los lémures con toda la música inefable de los acompasados ritmos del fuego.
El discípulo gnóstico debe vocalizar una hora diaria en el orden aquí expuesto: la forma Indica el sonido prolongado de cada vocal que debe ser una exhalación completa de los pulmones:
iiiiiiiiiii eeeeeeeee ooooooooo uuuuuuuu aaaaaaaa mmmmmmmm sssssssssss.
La I hace vibrar las glándulas pituitarias y pineal y el hombre se hace clarividente.
La E hace vibrar la glándula tiroides y el hombre se hace clariaudiente.
La O hace vibrar el chacra del corazón y el hombre se hace intuitivo.
La U despierta el plexo solar (boca del estómago) y el hombre desarrolla la telepatía.
La A hace vibrar los chacras pulmonares y el hombre adquiere el poder de recordar sus vidas pasadas.
Las vocales M y S coadyuvan eficientemente en el desarrollo de todos los poderes ocultos. Una hora diaria de vocalización vale más que leer un millón de libros de teosofía oriental.
El cuerpo de los lémures era un arpa milagrosa donde sonaban las 7 vocales de la naturaleza con esa tremenda euforia del cosmos. Cuando llegaba la noche, todos los seres humanos se adormecían como Inocentes criaturas entre la cuna de la Madre Naturaleza, arrullados por el canto dulcísimo y conmovedor de los dioses, y cuando rayaba el alba, el sol traía diáfanos contentos y no tenebrosas penas.
Oh! la época de los titanes! esos eran los tiempos en que los ríos manaban leche y miel.
Los matrimonios de la Arcadia eran matrimonios gnósticos. El hombre solo efectuaba el connubio sexual bajo órdenes de los Elohim, y como un sacrificio en el altar del matrimonio para brindar cuerpos a las almas que necesitaban reencarnarse. Se desconocía por completo la fornicación, y no existía el dolor en el parto.
A través de muchos miles de años de constantes terremotos y erupciones volcánicas, la Lemuria se fue hundiendo entre las embravecidas olas del Pacífico, a tiempo que surgía del fondo del océano el continente Atlante. |
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